Entre pétalos de rosas busqué su amor y encontré violencia en lo que antes
era una flor. Le entregué mi cuerpo, él compró mi juventud a cambio de
partirme el alma en dos. Dejé de esperar que el perfume de su voz no
destilara odio y alcohol, que sus golpes no dolieran. Dime por qué no he
tenido alguien que cuidará de mí y ahora que mi vida echó a dormir siento
que apenas viví. Ven, toma mi mano y duerme. Yo soy la voz de la vida y de
la muerte, un hola y un adiós. Soñarás caricias sobre un lecho de cala y de
luz y perfumaré tu alma con gotas de paz y de amor. Deja de llorar.
Abrázame, ya todo terminó. La ternura hoy peinará tu piel sobre el arco iris
hay alguien que te espera. Deja que mimen tu boca los labios del amanecer
que el susurro del dolor se irá y que arda en olvido, el ayer. Que el placer
duerma en tu pecho y con besos anude tu ser. Que la amargura hoy eche a
volar. Te espera otra flor, sígueme. Despídete ya, se acaba el tiempo, ven
hacia la luz. No tengas miedo, él no volverá. La eterna angustia será su
condena.